Criterio · Opinión

Cómo elegir entrenador

David Luzón · Volition Strength

El ruido

Absurda e inquietante es la era de sobreabundancia de información en la que vivimos. Abres cualquier canal de difusión —incluido este— y todo el mundo tiene una opinión. Cada vez se nos empuja más como sociedad a tomar partido, a manejarnos en blancos y negros y a no dejar fluir la neutralidad.

Y te preguntarás, querido espectador, qué leches tiene eso que ver con elegir un entrenador. Tú solo estás estancado y buscas respuestas. Pues bien: las respuestas son muchas veces tridimensionales, y no creo que ese sea el tema de hoy. Voy a intentar dar mi humilde opinión sobre qué buscar a la hora de encontrar a alguien que te acompañe a mejorar tu físico y tu relación con la comida.

Estas son las que considero las señales de alarma a la hora de juzgar a un entrenador, presencial u online.

1. Sufre de Dunning-Kruger

Os prometo que os sorprendería la cantidad de gente que he llevado, y llevo, que viene de otros centros o entrenadores convencidos de que la metodología que a ellos les funcionó es la verdad absoluta, y que parlotean sus métodos como si fueran el endgame de la mejora física.

No hay respuestas universales a la cantidad de series que necesita alguien, ni a lo que tiene que comer para ganar músculo de forma eficiente. Y lamento ser el detonante de burbujas de felicidad, pero las probabilidades de que haga falta ajuste fino en la dieta y la programación están garantizadas. Lo que me lleva al siguiente punto.

2. Responde en binario en vez de enseñarte a pensar

Si le preguntas si es mejor el hombro en máquina o con mancuerna y te responde con uno u otro sin más; si constantemente contesta qué alimento es mejor y responde en binario, no solo es que no entienda que las respuestas son tridimensionales: es que te está enseñando dogmas en lugar de enseñarte a pensar.

3. No sabe decirte qué te programa ni por qué

Si ves el uso constante de palabras como funcional, expresiones como trabajar el core, y tus ejercicios no contienen un estímulo adecuado ni demandan una adaptación concreta del cuerpo, las probabilidades de que lo que te manda no sirva para nada son muy altas.

Usa el sentido común. ¿Alguna vez has mejorado en algo en tu vida sin cierto grado de dolor? La mejora exige que las cosas cuesten. Que llegues a ser mejor quizá no se correlacione con lo mucho que te cuesten las cosas, pero pulsar los botones adecuados sí se correlaciona con ella.

Correr en pelotas por el bosque es extremadamente difícil y no te hará mejor físicamente, por mucho que cueste. La dificultad por sí sola no es métrica de la calidad del estímulo. Necesitas ejercicios con dificultad, sí, pero sobre todo con propósito.

4. Te entrena desde el odio, no desde el propósito

Si reduce constantemente tu valía personal a que tienes barriga, menciona los abdominales como métrica absoluta de éxito y no te enseña de verdad que la clave de la mejora física es buscar —y disculpad el topicazo— la mejor versión de ti mismo, estás con alguien que ni sabe lo que es el deporte de verdad ni te va a entender a un nivel profundo.

«Pero David, yo quiero abdominales, ¿qué es esa movida del amor propio? Quiero a alguien que me diga que soy una bola y que tengo que entrenar.»

A ver, José Luis: levanto casi el doble de mi peso por encima de la cabeza, sé lo que es el sufrimiento y lo mucho que cuestan las cosas. Pero reducir tu valía personal a que te ves tripa y no te gusta es simplón y básico. Tu entrenador debe frenar el ímpetu y enseñarte el juego antes de que lo juegues. Imagina no haber conducido un coche en tu vida y querer hacer la vuelta más rápida de un circuito porque has visto un vídeo en YouTube y se ve impresionante. Es un poco lo que pasa cuando quieres abdominales y no has tocado una pesa. Deja que el proceso y el autodescubrimiento te guíen a lo que de verdad quieres.

5. Le preocupa más que sigas pagando que tu autonomía

Si te da plazos extremos —como un año— para conseguir objetivos, te pasa rutinas sin desglose de lo que hay detrás y te da la dieta sin invitarte a pensar en lo que haces, está sentando el precedente de que no eres capaz de tomar el control de tu vida y de que la mejora pasa por pagarle. Un buen entrenador te enseña para que tomes tú las riendas.

Finalizando

Y hasta aquí la chapa de hoy. Espero que te sea útil y que te enseñe a pensar.

Un cuerpo fuerte solo se sostiene con una mente hambrienta y crítica, y aquí siempre fomentaré eso. Cuidaos mucho.

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